CEMENTERIO DE LA PATRIARCAL

El cementerio de la Patriarcal se alzaba entre las calles de Joaquín María López, Vallehermoso, Donoso Cortés y Magallanes. Se inauguró en 1849 promovido por la Congregación del Santísimo Cristo de la Obediencia y Hermandad Real de Palacio,y sólo tenía un patio rodeado de nichos. Más pequeño, el cementerio sacramental de la Patriarcal, daba sepultura a soldados, funcionarios, sirvientes y demás trabajadores de la Casa Real. Es descrito por sus coetáneos como el más moderno de todos estos cementerios y que, una vez clausurado, fue el que mayor ruina sufrió, ofreciendo el triste espectáculo de ver sus nichos abiertos y los ataúdes destrozados. Las lápidas, cruces, letras de bronce, etc. fueron saqueados, según los cronistas de la época, entre otros, por el propio vigilante. También Pío Baroja comenta esta situación: 
“Un larguero de mármol de una sepultura había ido a parar a una tienda de quesos; las letras de bronce de los nichos estaban en algunos escaparates de tiendas lujosas. 
En este sentido, también nos viene a la memoria la novela La Colmena de Camilo José Cela, donde se señala que:
 "en el Café de Doña Rosa muchos de los mármoles de los veladores han sido antes lápidas en los cementerios”.
Los terrenos que ocupó este cementerio, clausurado como los demás en 1884, eran utilizados por los niños de la posguerra para sus juegos, siendo conocido popularmente como “Campo de las Calaveras”, pues hasta después de la Guerra Civil se podían ver más allá de la calle Cea Bermúdez restos humanos y féretros destrozados procedentes, probablemente, del vaciado de la fosa común. 
El uso lúdico de estos solares se señala, por ejemplo, en un artículo de ABC, publicado el 22 de Noviembre en 2007, del escritor y actor Fernando Fernán Gómez, quien relata un partido de fútbol entre chavales de Chamberí: 
“…el partido no era de Liga ni de Copa. Y que no tuvo lugar en el campo de fútbol de Chamartín, el profesionalísimo y lujosísimo Estadio Bernabéu, ni en el algo más modesto de Vallehermoso, sino en el Campo de las Calaveras”

Monumento a Quintana..MADRID.
Era un cementerio pequeño de un solo patio rodeado de nichos y en el que solo merece destacar el mausoleo a Manuél José Quintana, poeta, director de Semanario Patriótico y profesor de la Reina Isabel II, obra de Enrique Coello. levantado por suscripción popular. En 19884 cuando se clausuro el cementerio, el monumento se traslado al Cº de la Almudena, donde se encuentra en la actualidad.



Entre los ilustres enterrados aquí estaban: Hilarión Eslava y Joaquín Gaztambide. Cuando la Iglesia del Buen Suceso se derribó a mediados del siglo XIX, se trasladaron los cuerpos de los fusilados en la madrugada del 3 de mayo de 1808 y que descansaban en el patio de dicha iglesia.

Cementerio de La Patriarcal. Año 1922. MADRID

Se clausuró en 1884, pero no se demolió y hasta los niños jugaban en él, siendo conocido popularmente como el Campo de las Calaveras, ya que hasta después de la Guerra Civil se podían ver huesos y féretros destrozados hasta más allá de lo que hoy es la calle de Cea Bermúdez. 

En 1952 se inaugura, sobre el solar que ocupaba, el edificio del Parque Móvil Ministerio, que en la actualidad está ocupado por nuevas edificaciones de viviendas. 









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